Cuentos para pensar

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Re: Cuentos para pensar

Mensaje  Paula el Miér Mar 28, 2012 9:08 am

EL MILAGRO DE LA VIDA

Fue entonces, después de tanta espera, al ver que ya, nadie volvería a recogerlo, que el gigante, así llamado por su gran tamaño, declaró:
–Pues, es la hora de partir, y me iré por mi cuenta.

Había quedado solo. Todos sus amigos habían sido elegidos y llevados. Todos tenían los requisitos, salvo él.

–Éste no es bueno para nada –se oyó decir brutalmente.

Pero él, aunque humillado tan pesadamente, se quedó firme, recto, como siempre. Ni una lágrima soltó. Un solo respingo después de varios meses, y una decisión.

–Me voy –dijo con tono resuelto.

– ¿Y adónde vas? –preguntó el pequeñito que estaba a sus pies mirándolo fijo.

–No sé. Aún no lo sé. Pero quiero irme de aquí. Quiero ver el mundo. Mis amigos ya se han ido, ¿y yo qué espero? Nadie vendrá a recogerme.

El pequeñito entonces, desde lo bajo de su metro de altura, y el alto valor de su cultura, intentó animarlo.

–Puede que tus amigos no estén tan genial como crees.

–Por supuesto –dijo él - pero si fuese así, los primeros que se fueron habrían vuelto ya.

–Claro, tal vez lo habrían hecho, pero tal vez no le fue permitido, ¿quién sabe?

– ¿Permitido?, ¿qué quieres decir con esto? –contestó el gigante.

–Que uno no puede elegir el destino a su gusto, sin embargo, uno puede aprender a contentarse y alegrarse de lo que la vida le entregue, y un día por cierto, algo especial escondido en su interior le recompensará. Sólo hay que esperar, con humildad. No pienses en los demás. Quédate otro tiempo. Después, ¿de qué te quejas? Aquí lo tienes todo. Este río es estupendo. A mí me gusta. Mira qué precioso. Pasa de todo flotando por sus aguas. Es muy entretenido observarlo. Fíjate en ello. Mira qué silla tan bonita, ¿no te gusta? Y más allá: un lavabo, muy divertido ¿verdad? Y tú, ¿qué opinas?, ¿no te parece un encanto?

–No, me parece un asco. El río no está hecho para tirar cualquier cosa.

–Por cierto –contestó satisfecho el pequeñito - el río no es lugar para la basura, pero éste, en cambio, es el tuyo, y no lo sabes apreciar. Piénsalo bien. Mira el sol por ejemplo: siempre está ahí, el cielo es su lugar, él lo sabe, y lo aprecia, es su destino. Mira lo hermoso que es. Es un placer quedarse bajo su luz. Él sabe cuán importante es su presencia para nosotros. Él sabe quién es. Es el sol, y eso lo hace feliz. Tu eres un árbol, y yo un matorral, sólo un simple matorral. Un ser inferior, diría alguien, pero yo no me siento así. Cuando una liebre en peligro se esconde en mis hojas, por ejemplo, y se siente al seguro, pues, yo me siento grande, importante... Me siento feliz, y tú también deberías sentirte tan dichoso como yo, porque tú eres un magnífico árbol, y aunque no puedas andar por el mundo como quieras, el mundo depende de ti, el aire depende de ti, los pájaros descansan sobre ti. Tú eres importante, así como eres, no importa ! donde, compréndelo: sé un árbol, y sé feliz.

El gigante guardó silencio, y durante mucho tiempo, incluso los pájaros se quedaron a distancia. Ni siquiera el pensamiento le distrajo un momento, hasta que un día, finalmente, comprendió, y despertó de su ignorancia. Y cuando eso ocurrió, fue maravilloso; las ramas en él se multiplicaron, y miles de hojas las vistieron. Por primera vez disfrutaba agradecido de las caricias del viento, y se alegraba de que los pájaros juguetearan con sus ramas. A su alrededor todo rebosaba de alegría. Incluso el sol participaba con su energía. Por fin se sentía afortunado, por haber sido descartado un tiempo, por haber sido abandonado en este lugar, donde fue testigo del milagro de la vida, donde nació y creció, y despertó su verdadero ser. Y por fin el gigante se dio cuenta, que no necesitaba ningún lugar particular, y ni siquiera ser aceptado por un hombre cualquiera. Él sólo tenía que comprender lo que era importante de verdad. Así se transformó, y encontró la paz! y la felicidad

Escrito por Lodetti Simone
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Re: Cuentos para pensar

Mensaje  Paula el Miér Mar 28, 2012 9:09 am

EL CIRCULO DEL ODIO

El dueño de una empresa gritó al administrador, porque estaba enojado en ese momento.

El administrador llegó a su casa y gritó a su esposa, acusándola de gastar demasiado, al verla con un vestido nuevo.

La esposa gritó a la empleada porque rompió un plato.

La empleada dio un puntapié al perro porque la hizo tropezar.

El perro salió corriendo y mordió a una señora que pasaba por la vereda, porque obstaculizaba su salida por la puerta.

Esa señora fue al hospital a vacunarse contra la rabia y gritó al joven médico porque le dolió cuando le aplicó la vacuna.

El joven médico llegó a su casa y gritó a su madre, porque la comida no era de su agrado.

La madre le acarició los cabellos diciéndole: Hijo querido, mañana te haré tu comida favorita.

“Tú trabajas mucho, estás cansado y necesitas de una buena noche de sueño. Voy a cambiar las sábanas de tu cama por otras bien limpias y perfumadas, para que descanses con tranquilidad. Mañana te sentirás mejor”.

Luego lo bendijo y abandonó la habitación, dejándolo solo con sus pensamientos ……

En ese momento, se interrumpió el CÍRCULO DEL ODIO, porque chocó con la TOLERANCIA, el PERDÓN y el AMOR.
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Re: Cuentos para pensar

Mensaje  Paula el Miér Mar 28, 2012 9:10 am

TRIPLE FILTRO

En la antigua Grecia, Sócrates fue famoso por su sabiduría y por el gran respeto que profesaba a todos.

Un día un conocido se encontró con el gran filósofo y le dijo:
¿Sabes lo que escuché acerca de tu amigo?

Espera un minuto -replicó Sócrates-. Antes de decirme nada quisiera que pasaras un pequeño examen.

Yo lo llamo el examen del triple filtro.

¿Triple filtro?

Correcto -continuó Sócrates-. Antes de que me hables sobre mi amigo, puede ser una buena idea filtrar tres veces lo que vas a decir, es por eso que lo llamo el examen del triple filtro.

El primer filtro es la verdad. ¿Estás absolutamente seguro de que lo que vas a decirme es cierto?

No -dijo el hombre-, realmente solo escuché sobre eso y...

Está bien -dijo Sócrates-. Entonces realmente no sabes si es cierto o no.

Ahora permíteme aplicar el segundo filtro, el filtro de la bondad. ¿Es algo bueno lo que vas a decirme de mi amigo?

No, por el contrario...

Entonces, deseas decirme algo malo sobre él, pero no estás seguro de que sea cierto.

Pero podría querer escucharlo porque queda un filtro: el filtro de la utilidad.

¿Me servirá de algo saber lo que vas a decirme de mi amigo?

No, la verdad es que no.

Bien -concluyó Sócrates-, si lo que deseas decirme no es cierto, ni bueno, e incluso no es útil ¿para qué querría saberlo?
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Re: Cuentos para pensar

Mensaje  Paula el Miér Mar 28, 2012 9:11 am

CUANDO ARREGLEN LOS TRANVIAS

Un recuerdo de mi niñez, mi abuelo, su recuerdo y el paso del tiempo,tal vez en un
rinconcito de mi alma sigo esperando que arreglen los tranvías, con nostalgia, cuando me trasladaba en tranvías en Milan, recordaba esta parte de mi niñez,lo comparto:

Cuando murió mi abuelo yo tenía 3 años y 8 meses exactamente.
Tengo recuerdos fugaces, como diapositivas que van pasando, una imagen congelada, un gesto, un entorno.
Sentados en el umbral de casa, mirando hacia la calle, clic, foto.
El abuelo en la cama, con el tubo de oxígeno a su lado,clic, foto.
El abuelo yendo a buscar algo y yo siguiéndolo, clic, foto.
Esa costumbre, algo tétrica, de velar a los muertos en la propia casa, y no en una casa velatoria, recuerdo una habitación sin los muebles habituales, ahora ocupada por el “cajón de muertos” como lo llamaba yo, al ataúd.

Flores, coronas alrededor, sillas dispersas ocupadas, gente parada, mucha gente en casa, toda la familia junta, Mi abuela sentada al lado, con ambas manos sobre su cara, sin poder contener su llanto. Me impresionó, no la muerte, sino a mi abuela envuelta en llanto. Jamás la había visto así.
El abuelo yacía tranquilo, calmo, no me dio miedo, lo miraba con curiosidad, esa forma extraña de dormir sin regreso. Incomprensible para mi edad. Click, otra foto.

Y las anécdotas que me han ido contando. Que no puedo recordar, pero están en mi mente como si yo las recordara vívidamente.
La foto de mi abuelo yendo a buscar algo y yo siguiéndolo: iba a buscar una botella de Gancia que tenía escondida, lo tenía prohibido. Yo lo veía beber y pedía, y él contestaba,
- “bueno, pero no digas nada, bebe apenitas, un mojarse los labios nada más”
Y seguía al abuelo, diciendo:
- “beio (abuelo en mi lenguaje) , apenitas.”
Eso causó la curiosidad de mi mamá y mi abuela, hasta que descubrieron la razón del “apenitas”. Lo descubrieron in fraganti, mea culpa, y quedó para la anécdota familiar.

Otra foto: sentados almorzando, o cenando, y el abuelo, rezongando por algo. La abuela, para acabar con la discusión, me dijo:
- este abuelo está muy rezongón, qué te parece si lo cambiamos por otro?”
Lo miré, pensativa, y contesté:
-“Si, pero por otro igual a este”.
Vaya ganancia, vaya cambio.
Me cuentan que las lágrimas rodaban por sus mejillas. A pesar de sus rezongos y del pedido de cambio, seguía eligiendo al abuelo que conocía, esa cara, ese pelo, esos bigotes, esa persona buena, esa cara de abuelo que siempre alguien idealiza, con una foto, un dibujo, exactamente esa era la cara de mi abuelo. Y yo no podía menos que pedir uno igualito. En mi inocencia, sin saberlo, le estaba regalando el amor, la ternura, la calidez de mi infancia, el amor de un nieto.

Después de su muerte, lo extrañaba y buscaba, en silencio por toda la casa, sin decir nada. Algo intuía, pero no preguntaba. Mi niñez de hija única me permitía deambular y jugar e inventarme universos, planetas y lugares exclusivos, cuando no estaba compartiendo juegos con otras nenas de mi edad. Y en esos paseos solitarios lo buscaba. En algún momento iba a encontrar una respuesta, estaba segura.
Cerca de casa (Villa Urquiza) había un lugar, un terreno amplio, con tranvías en desuso, sobre una avenida, aún había trolebuses, recuerdo haber viajado en alguno, ramalazos de imágenes, se avisaba al conductor que frenara en la próxima parada tirando de una soguita...clic, otra foto
Yo, insistiendo, preguntaba, inocente, esperanzada:
“¿Cuándo va a volver el abuelo?”
Y me contestaban, sin animarse a decirme que no volvería:
- “Cuando arreglen los tranvías”
Oportuna pregunta justo cuando pasábamos frente a ese terreno con esos tranvías, respuesta oportuna.
Cada vez que pasábamos por ahí, miraba, ansiosa, no veía disminuir la cantidad de tranvías casi chatarras.
Con el tiempo, fui comprendiendo las cosas. Y sabía que no habría tranvías que me trajeran al abuelo conmigo.
Pero, sin quererlo, inconscientemente, buscaba ese terreno con los tranvías, y miraba, y desalentada veía como seguían sin arreglar, ya hechos chatarra. Hasta que fueron desapareciendo. Años más tarde, ese terreno ya vacío de tranvías, en algún viaje a Buenos Aires (ya no vivía allá), pasaba por ahí y veía el vacío dejado por tranvías. Ya no volvería, era definitivo.
Con el tiempo ese terreno se fue transformando y hoy, ya no lo reconocería, ni la avenida, ni las calles circundantes, sólo que estaba en mi barrio.
Pero aún hoy, cuando vuelvo a ese barrio, busco en las avenidas algún terreno que se parezca al terreno de mi infancia, busco el tranvía que algún día traerá al abuelo, remozado, flamante tranvía, probablemente lleno de abuelos que vendrán a jugar con los nietos que dejaron su infancia guardadita en un rinconcito protegido
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Re: Cuentos para pensar

Mensaje  Paula el Miér Mar 28, 2012 9:11 am

LA SILLA

Había una vez un chico llamado Mario a quien le encantaba tener miles de amigos. Presumía muchísimo de todos los amigos que tenía en el colegio, y de que era muy amigo de todos. Su abuelo se le acercó un día y le dijo:

- Te apuesto un bolsón de palomitas a que no tienes tantos amigos como crees, Mario. Seguro que muchos no son más que compañeros o cómplices de vuestras fechorías.
Mario aceptó la apuesta sin dudarlo, pero como no sabía muy bien cómo probar que todos eran sus amigos, le preguntó a su abuela. Ésta respondió:

- Tengo justo lo que necesitas en el desván. Espera un momento.

La abuela salió y al poco volvió como si llevara algo en la mano, pero Mario no vio nada.

- Cógela. Es una silla muy especial. Como es invisible, es difícil sentarse, pero si la llevas al cole y consigues sentarte en ella, activarás su magia y podrás distinguir a tus amigos del resto de compañeros.

Mario, valiente y decidido, tomó aquella extraña silla invisible y se fue con ella al colegio. Al llegar la hora del recreo, pidió a todos que hicieran un círculo y se puso en medio, con su silla.

- No os mováis, vais a ver algo alucinante.

Entonces se fue a sentar en la silla, pero como no la veía, falló y se calló sentado al piso. Todos se echaron unas buenas risas.

- Esperad, esperad, que no me ha salido bien - dijo mientras volvía a intentarlo.

Pero volvió a fallar, provocando algunas caras de extrañeza, y las primeras burlas. Mario no se rindió, y siguió tratando de sentarse en la mágica silla de su abuela, pero no dejaba de caer al suelo... hasta que de pronto, una de las veces que fue a sentarse, no calló y se quedó en el aire...
Y entonces, comprobó la magia de la que habló su abuela. Al mirar alrededor pudo ver a Jorge, Lucas y Diana, tres de sus mejores amigos, sujetándole para que no cayera, mientras muchos otros de quienes había pensado que eran sus amigos no hacían sino burlarse de él y disfrutar con cada una de sus caídas. Y ahí paró el numerito, y retirándose con sus tres verdaderos amigos, les explicó cómo sus ingeniosos abuelos se las habían apañado para enseñarle que los buenos amigos son aquellos que nos quieren y se preocupan por nosotros, y no cualquiera que pasa a nuestro lado, y menos aún quienes disfrutan con las cosas malas que nos pasan.

Aquella tarde, los cuatro fueron a ver al abuelo para pagar la apuesta, y lo pasaron genial escuchando sus historias y tomando palomitas hasta reventar. Y desde entonces, muchas veces usaron la prueba de la silla, y cuantos la superaban resultaron ser amigos para toda la vida
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Re: Cuentos para pensar

Mensaje  Paula el Miér Mar 28, 2012 9:12 am

EL JILGUERO Y EL CISNE

«Calla tú, pajarillo vocinglero
—dijo el cisne al jilguero—;
¿a cantar me provocas, cuando sabes
que de mi voz la dulce melodía
nunca ha tenido igual entre las aves?»

El jilguero sus trinos repetía,
y el cisne continuaba: «¡Qué insolencia!
¡Miren cómo me insulta el musiquillo!
Si con soltar mi canto no le humillo,
dé muchas gracias a mi gran prudencia».

«¡Ojalá que cantaras!
—le respondió por fin el pajarillo—
¡Cuánto no admirarías
con las cadencias raras
que ninguno asegura haberte oído,
aunque logran más fama que las mías!...»
Quiso el cisne cantar, y dio un graznido.

¡Gran cosa! Ganar crédito sin ciencia,
y perderle en llegando a la experiencia.

Nada sirve la fama si no corresponden las obras
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Re: Cuentos para pensar

Mensaje  Paula el Miér Mar 28, 2012 9:13 am

ANIMARSE A VOLAR

...Y cuando se hizo grande, su padre le dijo:

-Hijo mío, no todos nacen con alas. Y si bien es cierto que no tienes obligación de volar, opino que sería penoso que te limitaras a caminar teniendo las alas que el buen Dios te ha dado.

-Pero yo no sé volar – contestó el hijo.

-Ven – dijo el padre.
Lo tomó de la mano y caminando lo llevó al borde del abismo en la montaña.

-Ves hijo, este es el vacío. Cuando quieras podrás volar. Sólo debes pararte aquí, respirar profundo, y saltar al abismo. Una vez en el aire extenderás las alas y volarás...

El hijo dudó.
-¿Y si me caigo?

-Aunque te caigas no morirás, sólo algunos machucones que harán más fuerte para el siguiente intento –contestó el padre.

El hijo volvió al pueblo, a sus amigos, a sus pares, a sus compañeros con los que había caminado toda su vida.

Los más pequeños de mente dijeron:
-¿Estás loco?
-¿Para qué?
-Tu padre está delirando...
-¿Qué vas a buscar volando?
-¿Por qué no te dejas de pavadas?
-Y además, ¿quién necesita?

Los más lúcidos también sentían miedo:
-¿Será cierto?
-¿No será peligroso?
-¿Por qué no empiezas despacio?
-En todo caso, prueba tirarte desde una escalera.
-...O desde la copa de un árbol, pero... ¿desde la cima?

El joven escuchó el consejo de quienes lo querían.

Subió a la copa de un árbol y con coraje saltó...
Desplegó sus alas.
Las agitó en el aire con todas sus fuerzas... pero igual... se precipitó a tierra...
Con un gran chichón en la frente se cruzó con su padre:

-¡Me mentiste! No puedo volar. Probé, y ¡mira el golpe que me di!. No soy como tú. Mis alas son de adorno... – lloriqueó.

-Hijo mío – dijo el padre – Para volar hay que crear el espacio de aire libre necesario para que las alas se desplieguen.
Es como tirarse en un paracaídas... necesitas cierta altura antes de saltar.
Para aprender a volar siempre hay que empezar corriendo un riesgo.

Si uno quiere correr riesgos, lo mejor será resignarse y seguir caminando como siempre.

Jorge Bucay
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Re: Cuentos para pensar

Mensaje  Paula el Miér Mar 28, 2012 9:14 am

EL AMOR VERDADERO

Un famoso profesor se encontró frente a un grupo de jóve¬nes universitarios que estaban en contra del matrimonio. Los muchachos defendían que el romanticismo cons¬tituye el verdadero sustento de las parejas y que es preferible acabar con la relación cuando ésta se apaga en lugar de entrar a la hueca monotonía del matrimonio.

El maestro les dijo que respetaba su opinión, pero les rela¬tó lo siguiente:
Mis padres vivieron cincuenta y cinco años casados. Una mañana, mi mamá bajaba las escaleras para prepararle a papá el desayuno y sufrió un infarto. Mi padre la alcanzó, la levantó como pudo y, casi a rastras, la subió a la furgoneta. A máxima ve¬locidad, sin respetar los semáforos, condujo hasta el hospital más cercano. Cuando llegó, por desgracia, ya había fallecido.

Durante el funeral, mi padre no habló en lo más minino, su mirada estaba per¬dida y casi no lloró. Esa noche, sus hijos nos reunimos con él.

En un ambiente de dolor y de nostalgia recordamos hermo¬sas anécdotas sobre mi madre. Él pidió a mi hermano, que es teólogo, que le dijera dónde estaría mamá en ese preciso momento; mi hermano comenzó a hablar de la vida después de la muerte, conjeturó cómo y dónde estaría ella.

Mi padre escuchaba con gran atención y de repente, pidió:
“Llévenme al cementerio!”

“Papá”,respondimos nosotros, “son las doce de la noche. No podemos ir al cementerio ahora.”

Alzó la voz y, con una mirada con lagrimas, dijo: “No discutan conmigo, por favor; no discutan con el hombre que acaba de perder a la que fue su esposa durante cincuenta y cinco años.”

En ese momento se produjo un respetuoso silencio y no discutimos más. Fuimos al cementerio, pedimos permiso al cuidador y con una linterna a cuestas llegamos a la lápida.

Mi padre la acarició, rezó y nos dijo a sus hijos, que veíamos la escena conmovidos:
“Fueron cincuenta y cinco buenos años… ¿Saben?, nadie puede hablar del amor verdadero si no tiene idea de lo que es compartir la vida con una mujer así —hizo una pausa y se lim¬pió la cara—. Ella y yo estuvimos juntos en aquella crisis, en mi cambio de empleo —continuó—. Hicimos la mudanza cuando vendimos la casa y nos mudamos a la ciudad. Compartimos la alegría de ver a nuestros hijos crecer y terminar sus carreras, lloramos uno al lado del otro la partida de nuestros seres más queridos, reza¬mos juntos en la sala de espera de algunos hospitales, nos apo¬yamos en el dolor, nos abrazamos en cada Navidad y perdona¬mos nuestros errores… Hijos, ahora se ha ido y estoy contento, ¿saben por qué? Porque se fue antes que yo, no tuvo que vivir la agonía y el dolor de enterrarme, de quedarse sola después de mi partida. Seré yo quien pase por eso, y le doy gracias a Dios. La amo tanto que no me hubiera gustado que sufriera…”

Cuando mi padre terminó de hablar, mis hermanos y yo te¬níamos el rostro lleno de lágrimas. Lo abrazamos y él nos consoló: “Todo está bien, hijos; podemos irnos a casa; ha sido un buen día
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Re: Cuentos para pensar

Mensaje  Paula el Miér Mar 28, 2012 9:15 am

DEJA SECAR LA IRA

Mariana se puso toda feliz por haber ganado de regalo un juego de té de color azul.

Al día siguiente, Julia, su amiguita, vino bien temprano a invitarla a jugar. Mariana no podía pues saldría con su madre aquella mañana.

Julia entonces pidió a Mariana que le prestara su juego de té para que ella pudiera jugar sola en el jardín del edificio en que vivían.

Ella no quería prestar su flamante regalo pero ante la insistencia de la amiga decidió, hacer hincapié en el cuidado de aquel juguete tan especial.

Al volver del paseo, Mariana se quedó pasmada al ver su juego de té tirado al suelo. Faltaban algunas tazas y la bandeja estaba rota.

Llorando y muy molesta Mariana se desahogó con su mamá "¿ves mamá lo que hizo Julia conmigo? Le presté mi juguete y ella lo descuidó todo y lo dejó tirado en el suelo".

Totalmente descontrolada Mariana quería ir a la casa de Julia a pedir explicaciones, pero su madre cariñosamente le dijo:
"Hijita, ¿te acuerdas de aquel día cuando saliste con tu vestido nuevo todo blanco y un coche que pasaba te salpicó de lodo tu ropa? Al llegar a casa querías lavar inmediatamente el vestido pero tu abuelita no te dejó.

¿Recuerdas lo que dijo tu abuela? Ella dijo que había que dejar que el barro se secara, porque después sería más fácil quitar la mancha.

Así es hijita, con la ira es lo mismo, deja la ira secarse primero, después es mucho más fácil resolver todo".

Mariana no entendía todo muy bien, pero decidió seguir el consejo de su madre y fue a ver el televisor.

Un rato después sonó el timbre de la puerta...Era Julia, con una caja en las manos y sin mas preámbulo ella dijo:
"Mariana, ¿recuerdas al niño malcriado de la otra calle, el que a menudo nos molesta?
Él vino para jugar conmigo y no lo dejé porque creí que no cuidaría tu juego de té pero el se enojó y destruyó el regalo que me habías prestado.

Cuando le conté a mi madre ella preocupada me llevó a comprar otro igualito, para ti. ¡Espero que no estés enojada conmigo. No fue mi culpa!“

"¡No hay problema!, dijo Mariana, ¡mi ira ya secó! Y dando un fuerte abrazo a su amiga, la tomó de la mano y la llevó a su cuarto para contarle la historia del vestido nuevo ensuciado de lodo".

Nunca reacciones mientras sientas ira. La ira nos ciega e impide que veamos las cosas como ellas realmente son. Así evitarás cometer injusticias y ganarás el respeto de los demás por tu posición ponderada y correcta delante de una situación difícil.

Acuérdate siempre: ¡ Deja la ira secar !
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Re: Cuentos para pensar

Mensaje  Paula el Miér Mar 28, 2012 9:15 am

EL PICADOR DE PIEDRA

Cuenta la leyenda que un humilde picador de piedra vivía resignado en su pobreza, aunque siempre anhelaba con deseo convertirse en un hombre rico y poderoso. Un buen día expresó en voz alta su deseo y cuál fue su sorpresa cuando vio que éste se había hecho realidad: se había convertido en un rico mercader.

Esto le hizo muy feliz hasta el día que conoció a un hombre aún más rico y poderoso que él. Entonces pidió de nuevo ser así y su deseo le fue también concedido. Al poco tiempo se cercioró de que debido a su condición se había creado muchos enemigos y sintió miedo.

Cuando vio cómo un feroz samurai resolvía las divergencias con sus enemigos, pensó que el manejo magistral de un arte de combate le garantizaría la paz y la indestructibilidad. Así que quiso convertirse en un respetado samurai y así fue.

Sin embargo, aún siendo un temido guerrero, sus enemigos habían aumentado en número y peligrosidad. Un día se sorprendió mirando al sol desde la seguridad de la ventana de su casa y pensó: "él si que es superior, ya que nadie puede hacerle daño y siempre está por encima de todas las cosas. ¡ Quiero ser el sol !".

Cuando logró su propósito, tuvo la mala suerte de que una nube se interpuso en su camino entorpeciendo su visión y pensó que la nube era realmente poderosa y así era como realmente le gustaría ser.

Así, se convirtió en nube, pero al ver cómo el viento le arrastraba con su fuerza, la desilusión fue insoportable. Entonces decidió que quería ser viento. Cuando fue viento, observó que aunque soplaba con gran fuerza a una roca, ésta no se movía y pensó: ¡ ella sí que es realmente fuerte: quiero ser una roca ! Al convertirse en roca se sintió invencible porque creía que no existía nada más fuerte que él en todo el universo.
Pero cuál fue su sorpresa al ver que apareció un picador de piedra que tallaba la roca y empezaba a darle la forma que quería pese a su contraria voluntad. Esto le hizo reflexionar y le llevó a pensar que, en definitiva, su condición inicial no era tan mala y que deseaba de nuevo volver a ser el picador de piedra que era en un principio
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Re: Cuentos para pensar

Mensaje  Paula el Miér Mar 28, 2012 9:16 am

LA DISTANCIA DE LOS CORAZONES

Extraído de Juntos pero no atados (Ed. Amat), de Jaime Soler y M. Mercè Conangla

Un día, Meher Baba preguntó a sus mandalíes:
- ¿Por qué las personas se gritan cuando están enojadas?

Los hombres pensaron durante unos momentos.
- Porque pierden la calma- dijo uno-, por eso se gritan.

- Pero, ¿por qué gritar cuando la otra persona está a tu lado? –preguntó Baba-. ¿No es posible hablarle en voz baja? ¿por qué gritas a una persona cuando estás enojado?

Los hombres dieron algunas otras respuestas, pero ninguna de ellas satisfacía al maestro Meher Baba. Finalmente, él explicó:
- Cuando dos personas están enojadas y discuten, sus corazones se alejan mucho. Para cubrir esta distancia, deben gritar para poder escucharse. Mientras más enojadas estén, más fuerte tendrán que gritar para escucharse la una a la otra a través de esa gran distancia.

Luego, Baba preguntó:
- ¿Qué sucede cuando dos personas se enamoran? Pues que no se gritan, sino que se hablan suavemente, ¿por qué?... Sus corazones están muy cerca. La distancia entre ellas es muy pequeña.

Los discípulos lo escuchaban absortos y Meher Baba continuó:- Cuando se enamoran más aún, ¿qué sucede? Los enamorados no hablan, sólo susurran y se acercan más en su amor. Finalmente no necesitan siquiera susurrar, sólo se miran y eso es todo. Así es, observad lo cerca que están dos personas que se aman. Así pues, cuando discutáis, no dejéis que vuestros corazones se alejen, no digáis palabras que los distancien más. Llegará un día en que la distancia será tanta que ya no encontrareis el camino de regreso.
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Re: Cuentos para pensar

Mensaje  Paula el Sáb Mar 31, 2012 4:49 am

El principito y el zorro

ENTONCES apareció el zorro:
-¡Buenos días! -dijo el zorro.
-¡Buenos días! -respondió cortésmente el principito que se volvió pero no vío nada.
-Estoy aquí, bajo el manzano -díjo la voz.
-¿Quién eres tú? -preguntó el principito-. ¡Qué bonito eres!
-Soy un zorro -dijo el zorro.
-Ven a jugar conmigo -le propuso el principito-, ¡estoy tan triste!
-No puedo jugar contigo -dijo el zorro-, no estoy domesticado.
-¡Ah, perdón! -dijo el principito.
Pero después de una breve reflexión, añadió:
-¿Qué significa "domesticar"?
-Tú no eres de aquí -dijo el zorro- ¿qué buscas?
-Busco a los hombres -le respondió el principito-. ¿Qué significa "domesticar"?
-Los hombres -dijo el zorro- tienen escopetas y cazan. ¡Es muy molesto! Pero también crían gallinas. Es lo único que les interesa. ¿Tú buscas gallinas?
-No -díjo el principito-. Busco amigos. ¿Qué significa "domesticar"? -volvió a preguntar el principito.
-Es una cosa ya olvidada -dijo el zorro-, significa "crear lazos... "
-¿Crear lazos?
-Efectivamente, verás -dijo el zorro-. Tú no eres para mí todavía más que un muchachito igual a otros cien mil muchachitos. Y no te necesito. Tampoco tú tienes necesidad de mí. No soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes. Pero si me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo...
-Comienzo a comprender -dijo el principito-. Hay una flor... creo que ella me ha domesticado...
-Es posible -concedió el zorro-, en la Tierra se ven todo tipo de cosas.
-¡Oh, no es en la Tierra! -exclamó el principito.
El zorro pareció intrigado:
-¿En otro planeta?
-Sí.
-¿Hay cazadores en ese planeta?
-No.
-¡Qué interesante! ¿Y gallinas?
-No.
-Nada es perfecto -suspiró el zorro.
Y después volviendo a su idea:
-Mi vida es muy monótona. Cazo gallinas y los hombres me cazan a mí. Todas las gallinas se parecen y todos los hombres son iguales; por consiguiente me aburro un poco. Si tú me domesticas, mi vida estará llena de sól. Conoceré el rumor de unos pasos diferentes a todos los demás. Los otros pasos me hacen esconder bajo la tierra; los tuyos me llamarán fuera de la madriguera como una música. Y además, ¡mira! ¿Ves allá abajo los campos de trigo? Yo no como pan y por lo tanto el trigo es para mí algo inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada y eso me pone triste. ¡Pero tú tienes los cabellos dorados y será algo maravilloso cuando me domestiques! El trigo, que es dorado también, será un recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento en el trigo.
El zorro se calló y miró un buen rato al principito:
-Por favor... domestícame -le dijo.
-Bien quisiera -le respondió el principito pero no tengo mucho tiempo. He de buscar amigos y conocer muchas cosas.
-Sólo se conocen bien las cosas que se domestican -dijo el zorro-. Los hombres ya no fienen tiempo de conocer nada. Lo compran todo hecho en las tiendas. Y como no hay tiendas donde vendan amigos, Ios hombres no tienen ya amigos. ¡Si quieres un amigo, domestícame!
-¿Qué debo hacer? -preguntó el príncipito.
-Debes tener mucha paciencia -respondió el zorro-. Te sentarás al principio ún poco lejos de mí, así, en el suelo; yo te miraré con el rabillo del ojo y tú no me dirás nada. El lenguaje es fuente de malos entendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca...
El principito volvió al día siguiente.
-Hubiera sido mejor -dijo el zorro- que vinieras a la misma hora. Si vienes, por ejempló, a las cuatro de la tarde; desde las tres yo empezaría a ser dichoso. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto, descubriré así lo que vale la feliçidad. Pero si tú vienes a cualquier hora, nunça sabré cuándo preparar mi corazón... Los ritos son necesarios.
-¿Qué es un rito? -inquirió el principito.
-Es también algo demasiado olvidado -dijo el zorro-. Es lo que hace que un día no se parezca a otro día y que una hora sea diferente a otra. Entre los cazadores, por ejemplo, hay un rito. Los jueves bailan con las muchachas del pueblo. Los jueves entonces son días maravillosos en los que puedo ir de paseo hasta la viña. Si los cazadores no bailaran en día fijo, todos los días se parecerían y yo no tendría vacaciones.
De esta manera el principito domesticó al zorro. Y cuando se fue acercando eI día de la partida:
-¡Ah! -dijo el zorro-, lloraré.
-Tuya es la culpa -le dijo el principito-, yo no quería hacerte daño, pero tú has querido que te domestique...
-Ciertamente -dijo el zorro.
- Y vas a llorar!, -dijo él principito.
-¡Seguro!
-No ganas nada.
-Gano -dijo el zoro- he ganado a causa del color del trigo.
Y luego añadió:
-Vete a ver las rosas; comprenderás que la tuya es única en el mundo. Volverás a decirme adiós y yo te regalaré un secreto.
El principito se fue a ver las rosas a las que dijo:
-No son nada, ni en nada se parecen a mi rosa. Nadie las ha domesticado ni ustedes han domesticado a nadie. Son como el zorro era antes, que en nada se diferenciaba de otros cien mil zorros. Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo.
Las rosas se sentían molestas oyendo al principito, que continuó diciéndoles:
-Son muy bellas, pero están vacías y nadie daría la vida por ustedes. Cualquiera que las vea podrá creer indudablemente que mí rosa es igual que cualquiera de ustedes. Pero ella se sabe más importante que todas, porque yo la he regado, porque ha sido a ella a la que abrigué con el fanal, porque yo le maté los gusanos (salvo dos o tres que se hicieron mariposas ) y es a ella a la que yo he oído quejarse, alabarse y algunas veces hasta callarse. Porque es mi rosa, en fin.
Y volvió con el zorro.
-Adiós -le dijo.
-Adiós -dijo el zorro-. He aquí mi secreto, que no puede ser más simple : Sólo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible para los ojos.
-Lo esencial es invisible para los ojos -repitió el principito para acordarse.
-Lo que hace más importante a tu rosa, es el tiempo que tú has perdido con ella.
-Es el tiempo que yo he perdido con ella... -repitió el principito para recordarlo.
-Los hombres han olvidado esta verdad -dijo el zorro-, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Tú eres responsable de tu rosa...
-Yo soy responsable de mi rosa... -repitió el principito a fin de recordarlo.

(Del cuento “el principito” de Antoine de Saint-Exupéry)
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Re: Cuentos para pensar

Mensaje  Paula el Sáb Mar 31, 2012 8:45 am

El enano y el gigante

Cuentan de un gigante que se disponía a atravesar un río profundo y se encontró en la orilla con un pigmeo que no sabía nadar y no podía atravesar el río por su profundidad. El gigante lo cargó sobre sus hombros y se metió en el agua.
Hacia la mitad de la travesía, el pigmeo, que sobresalía casi medio metro por encima de la cabeza del gigante, alcanzó a ver, sigilosamente apostados tras la vegetación de la otra orilla, a los indios de una tribu que esperaban con sus arcos a que se acercase el gigante.
El pigmeo avisó al gigante, Este se detuvo, dio media vuelta y comenzó a deshacer la travesía. En aquel momento, una flecha disparada desde la otra orilla se hundió en el agua cerca del gigante, pero sin haber podido ya llegar hasta él. Así ocurrió con otras sucesivas flechas, mientras ambos - gigante y pigmeo - ganaban la orilla de salida sanos y salvos.
El gigante dio las gracias al pigmeo, pero éste le replicó: - "Si no me hubiese apoyado en ti, no habría podido ver más lejos que tú".
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Re: Cuentos para pensar

Mensaje  Paula el Sáb Mar 31, 2012 8:47 am

El poderoso

En cierta ocasión Buda se vio amenazado de muerte por un bandido llamado Angulimal.

«Sé bueno», le dijo Buda, «y ayúdame a cumplir mi último deseo. Corta una rama de ese árbol.»

Con un golpe de su espada, el bandido hizo lo que le pedía Buda.

«¿Y ahora, qué?» le preguntó a continuación.

«Ponla de nuevo en su sitio», dijo Buda.

El bandido soltó una carcajada:

«¡Debes de estar loco si piensas que alguien puede hacer semejante cosa!»

«Al contrario», le dijo Buda. «Eres tú el loco al pensar que eres poderoso porque puedes herir y destruir. Eso es cosa de niños. El poderoso es el que sabe crear y curar.».
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Re: Cuentos para pensar

Mensaje  Paula el Dom Abr 01, 2012 12:58 am

Hubo una vez, hace mucho, muchísimo tiempo, tanto que ni siquiera el existían el día y la noche, y en la tierra sólo vivían criaturas mágicas y extrañas, dos pequeños duendes que soñaban con saltar tan alto, que pudieran llegar a atrapar las nubes.

Un día, la Gran Hada de los Cielos los descubrió saltando una y otra vez, en un juego inútil y divertido a la vez, tratando de atrapar unas ligeras nubes que pasaban a gran velocidad. Tanto le divirtió aquel juego, y tanto se rio, que decidió regalar un don mágico a cada uno.

- ¿Qué es lo que más desearías en la vida? Sólo una cosa, no puedo darte más - preguntó al que parecía más inquieto.

El duende, emocionado por hablar con una de las Grandes Hadas, y ansioso por recibir su deseo, respondió al momento.
- ¡Saltar! ¡Quiero saltar por encima de las montañas! ¡Por encima de las nubes y el viento, y más allá del sol!

- ¿Seguro? - dijo el hada - ¿No quieres ninguna otra cosa?

El duendecillo, impaciente, contó los años que había pasado soñando con aquel don, y aseguró que nada podría hacerle más feliz. El Hada, convencida, sopló sobre el duende y, al instante, éste saltó tan alto que en unos momentos atravesó las nubes, luego siguió hacia el sol, y finalmente dejaron de verlo camino de las estrellas.

El Hada, entoces, se dirigió al otro duende.
- ¿Y tú?, ¿qué es lo que más quieres?

El segundo duende, de aspecto algo más tranquilo que el primero, se quedó pensativo. Se rascó la barbilla, se estiró las orejas, miró al cielo, miró al suelo, volvió a mirar al cielo, se tapó los ojos, se acercó una mano a la oreja, volvió a mirar al suelo, puso un gesto triste, y finalmente respondió:
- Quiero poder atrapar cualquier cosa, sobre todo para sujetar a mi amigo. Se va a matar del golpe cuando caiga.

En ese momento, comenzaron a oír un ruido, como un gritito en la lejanía, que se fue acercando y acercando, sonando cada vez más alto, hasta que pudieron distinguir claramente la cara horrorizada del primer duende ante lo que iba a ser el tortazo más grande de la historia. Pero el hada sopló sobre el segundo duende, y éste pudo atraparlo y salvarle la vida.

Con el corazón casi fuera del pecho y los ojos llenos de lágrimas, el primer duende lamentó haber sido tan impulsivo, y abrazó a su buen amigo, quien por haber pensado un poco antes de pedir su propio deseo, se vio obligado a malgastarlo con él. Y agradecido por su generosidad, el duende saltarín se ofreció a intercambiar los dones, guardando para sí el inútil don de atrapar duendes, y cediendo a su compañero la habilidad de saltar sobre las nubes.

Pero el segundo duende, que sabía cuánto deseaba su amigo aquel don, decidió que lo compartirían por turnos. Así, sucesivamente, uno saltaría y el otro tendría que atraparlo, y ambos serían igual de felices.

El hada, conmovida por el compañerismo y la amistad de los dos duendes, regaló a cada uno los más bellos objetos que decoraban sus cielos: el sol y la luna. Desde entonces, el duende que recibió el sol salta feliz cada mañana, luciendo ante el mundo su regalo. Y cuando tras todo un día cae a tierra, su amigo evita el golpe, y se prepara para dar su salto, en el que mostrará orgulloso la luz de la luna durante toda la noche
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Re: Cuentos para pensar

Mensaje  Paula el Dom Abr 01, 2012 12:58 am

LA ROSA AZUL


Cuenta la Leyenda ….

De un poderoso emperador de la China, sabio y bondadoso, se sentía muy feliz en su palacio: su pueblo era dichoso bajo su gobierno y su hogar, un paraíso de amor y paz. Pero algo había que le preocupaba en grado sumo. Su única hija, tan bella, como inteligente, permanecía soltera, y no demostraba mayor interés en casarse.

El emperador quiso encontrar un pretendiente digno de ella, para lo cual hizo proclamar su deseo de casar a la princesa. Los aspirantes a la mano de la joven fueron muchos; por lo menos, ciento cincuenta. Pero la inteligente muchacha, encontró un modo de burlar la disposición que había tomado su padre. Dijo que estaba dispuesta a casarse para obedecer al emperador, pero muy sutilmente, pidió una sola condición para aceptar marido: quien hubiera de casarse con ella, debería traerle una rosa azul.

Los pretendientes se desalentaron ante ese pedido. Nadie había visto nunca una rosa azul.

¿ En qué jardín del mundo florecería esa maravilla? Y con la seguridad de que hallar la rosa azul era una empresa imposible, la mayoría de ellos renunció a casarse con la bella princesa.

Solamente tres persistieron: un rico mercader, un valiente guerrero y un alto jefe de justicia. El mercader no era un soñador, sino un hombre muy sensato. De modo que, muy sensatamente, se dirigió a la mejor florería de la ciudad, donde, con toda seguridad, debía hallar lo que buscaba. Se equivocó. El florista no había visto jamás una rosa azul en todos sus años de comerciante. Pero el rico mercader ofrecía una fortuna a cambio de esa extraña flor, y el florista prometió ocuparse de buscarla. Por su parte, el pretendiente guerrero, que había conocido tierras maravillosas en sus campañas, optó por dirigirse hacia el país del rey de los Cinco Ríos.

Sabía que era un soberano riquísimo, en cuyo reino desbordaban los tesoros. El guerrero partió acompañado de cien soldados, y aquella comitiva armada y deslumbrante, causó una profunda impresión en el rey de los Cinco Ríos, que temiendo un ataque, ordenó a sus servidores que corriera a traer la rosa azul para ofrecerla al caballero que la pedía. Volvió el criado trayendo en sus manos un estuche afelpado. Cuando lo abrió, el guerrero quedó deslumbrado. Dentro del estuche había un hermoso zafiro tallado en forma de rosa.

Sin duda era un presente real, y el guerrero, seguro de su triunfo, regresó con la joya a su país.

Pero la princesa movió la cabeza al contemplar la joya. El presente del guerrero no era más que eso, una piedra preciosa, no una flor verdadera. Aquel regalo no correspondía a la condición exigida. Poco tardó el mercader en saber que su rival había fracasado, y volvió a urgir a su florista para que le consiguiera la rosa azul. El comerciante se desesperaba sin resultado alguno, hasta que un día, su esposa, mujer llena de astucia, creyó encontrar la solución. Nada más fácil que teñir de azul una rosa blanca, y con ello, el mercader lograría la mano de la princesa y ellos una cuantiosa fortuna. Imposible describir la alegría del rico mercader cuando el comerciante de flores le hizo saber que ya había encontrado lo que necesitaba. Corrió a la florería, tomó la flor de pétalos azules y no demoró un segundo en llegar al palacio. Y cuando todos creían que el mercader había alcanzado su premio, la inteligente princesa movió su bella cabeza y dijo: -Eso no es lo que yo quiero. Esta rosa ha sido teñida con un líquido venenoso que causaría la muerte a la primer mariposa que sobre ella se posara. No acepté la joya del guerrero ni acepto la rosa falsa del mercader.

Yo quiero una rosa azul. A su vez, el alto jefe de Justicia, que había asistido al fracaso de sus dos rivales, vio que el campo quedaba libre para él. Pensó mucho tiempo en la forma de hallar la rosa azul que la princesa quería, y por fin, una idea feliz surgió en su mente. Visitó en su taller a un exquisito artista, y le pidió que hiciera un vaso de porcelana fina, donde debía pintar una rosa azul. El artista se esmeró en su obra, y cuando se la presentó al alto jefe de justicia, no dudó éste ni un momento que el triunfo era ya suyo. Con esta seguridad se presentó ante la princesa. La joven quedó realmente admirada ante aquel trabajo. Nadie había visto nunca un vaso de porcelana tan bello y transparente, y la rosa azul en él pintada, lo convertía en una verdadera obra de arte. Pero aunque admitió el regalo y lo agradeció con gentil gesto, tuvo que confesar que no era una rosa pintada lo que ella quería. Mucho lo lamentaba, pero tampoco el alto jefe de justicia había encontrado lo que ella pedía para conceder su mano. La ingeniosa princesa se había salido con la suya, sin que su padre pudiera hacerle el menor reproche. Y desde entonces ya nadie volvió a hablar del casamiento de la princesa, ni se presentó ningún otro pretendiente a aspirar su mano, con gran regocijo de la joven.

Pero poco después, ocurrió algo que debía hacerle lamentar su ingeniosa treta. Comenzó a hablarse en el palacio de un joven trovador que recorría el país entonando dulces canciones. Y una noche la bella princesa se paseaba con una de las doncellas por el jardín del palacio, llegó a sus oídos una dulce melodía. No dudó que se trataba del trovador de que tanto le habían hablado, y rogó a su doncella que los llamara. El trovador saltó el muro, y aquella noche cantó para ella sus mas hermosas canciones. La princesa y el trovador se enamoraron, y el joven volvió otras noches a cantar bajo sus ventanas. Cada vez mas grande fue su amor, y el trovador quiso presentarse ante el soberano para pedir la mano de la princesa. Entonces fue cuando la hermosa joven advirtió que la astucia que había empleado para alejar a sus pretendientes, impedirían que pudiera casarse con el trovador. Su padre le exigiría también a él que trajera la rosa azul. Y ella sabía que eso era imposible. Pero su enamorado la tranquilizó. Su amor todo lo podría. Gran revuelo se produjo en la corte cuando se supo que un nuevo pretendiente se sometía a la prueba de hallar la rosa azul y que se presentaría con ella. El trovador atravesó por entre la fila de cortesanos y damas, y llegó hasta la princesa. Tendió la mano, y le ofreció una hermosa rosa blanca que momentos antes arrancara de su jardín. La princesa sonrió feliz, y con el consiguiente asombro de todos, manifestó que esa era exactamente la rosa azul que ella quería. Un murmullo de sorpresa y de indignación corrió por el salón, y hasta el mismo emperador miró a su hija, como si creyera que se había vuelto loca. Pero la vio tan dichosa, que comprendió todo, cortó de inmediato las habladurías diciendo que la princesa era quien había exigido tal condición, y que si ella, tan inteligente como todos los sabios de la corte, admitía que la rosa que le presentaban era azul, nadie podía dudarlo.

Así triunfó el amor de la princesa china

Cuando el amor verdadero aparece en nuestras vidas , todos los colores del arco iris ….son pocos para la paleta de color que lleva consigo el corazón , ojalá que tú encuentres esa rosa azul que buscas y que quién te la ofrezca ….sea la persona adecuada
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Re: Cuentos para pensar

Mensaje  Paula el Dom Abr 01, 2012 12:59 am

Despues de haberle servido durante siete años, el joven Juan le dijo a su patron: Señor, mi tiempo de servicio se a acabado. Ahora me gustaria volver a casa con mi madre, deme mi sueldo. El patron le contesto, me has servido fielmente y, tal como ha sido tu servicio, asi sera tu renumeracion. Y el patron le dio una pieza de oro tan grande como la cabeza de juan.

El chico cogio la pieza de oro y se encamino hacia la casa de su madre. Pero como el oro pesaba, al poco tiempo Juan se sintio cansado. En ese momento paso un señor a caballo, y Juan exclamo: ay, que bonito seria cabalgar y no tener que caminar y hacerse daño con las piedras del camino.

El señor se detuvo y le pregunto: ¿ y entonces, por que vas a pie?. A lo que el joven contesto: Pues por que no tengo mas remedio. Ademas, tengo que cargar con esta piedra, que aunque es de oro, resulta muy pesada... Me hace daño en los hombros y no puedo mantener la cabeza erguida.

¿ Sbes que?. Cambiemos: yo te doy mi caballo y tu me das el oro, le propuso el señor.

Encantado. Pero le advierto que esto pesa mucho, le dijo Juan. Pero el señor insistio, bajo de su caballo, cogio el oro y ayudo a Juan a montar. Juan estaba muy contento de poder ir a caballo, era rapido y comodo. Pero, al cabo de un rato, el caballo empezo a galopar y Juan, que no era muy buen jinete, cayo en una zanja de la carretera.

En esta situacion lo encontro un campesino que pasaba por alli con su vaca. Juan se quejaba: Nunca mas volvere a subir a caballo, es muy peligroso y te puedes matar. Que bueno es, en cambio, tener una vaca: puedes ir poco a poco detras de ella y, ademas, te da leche, mantequilla y queso. Que daria yo por tener una vaca.. Pues, si te puedo hacer un favor, con mucho gusto te cambio esta vaca por tu caballo, le propuso el campesino.

Juan acepto feliz y se felicito por su buen negocio, siempre que tuviera sed podria ordeñar la vaca y, ademas, podria hacer queso para comer. Cuando llego a una fonda, paro para descansar y, en su alegria, se comio toda la comida que se habia preparado para el viaje y, ademas, pidio una cerveza con el ultimo centavo que poseia.

Despues prosiguio su camino hacia el pueblo de su madre, pero, como hacia mucho calor, empezo a tener mucha sed. Esto tiene remedio: ordeñare mi vaca y podre beber leche, penso. Pero como no sabia ordeñar, no solo no consiguio extraer leche sino que, ademas, la vaca acabo dandole tal coz en la cabeza que Juan quedo tendido en el suelo medio inconsciente.

Asi lo encontro un carnicero que pasaba por alli en ese momento con un cerdo que llevaba a matar. Le ofrecio agua y le propuso quedarse con la vaca para matarla, pues dijo que era vieja y no daria mas leche. A cambio, Juan se quedo con el cerdo, pensando con alegria en el dia que lo podria matar para hacer riquisimas salchichas. Estaba pensando en todo lo que iba a comer cuando se encontro con un hombre que llevaba una preciosa oca blanca. Prosiguieron el camino juntos y entablaron conversacion.

Hablando, hablando, el hombre de la oca, que no apartaba su vista del cerdo, le pregunto a juan: ¿ No es este el cerdo que robaron de una granja del pueblo vecino hace unos dias?. Si te pillan con el, creeran que lo has robado y te meteran en el calabozo.

Juan, muy asustado y deseoso de llegar por fin a casa de su madre, le suplico a su compañero de viaje que le cambiase el cerdo por su oca. Bueno, es arriesgado para mi... Pero no quiero tener la culpa de que te pase algo malo, accedio el otro. Juan se lo agradecio mil veces y prosiguio su camino, ahora con la oca debajo del brazo, imaginandose la cantidad de ventajas que tenia este negocio para el. Su madre no solo podria prepararle un suculento asado de oca sino que, ademas, las plumas les servirian para hacer unas mullidas almohadas.

Juan ya se encontraba en la salida del ultimo pueblo cuando se encontro con un afilador ambulante. ¿ Y que paso?. Al afilador se le antojo la preciosa oca y le pregunto a Juan donde la habia comprado. El le explico toda la historia que la habia cambiado por un cerdo, el cerdo por una vaca, la vaca por un caballo, y el caballo por un pedazo de oro, que era su salario por siete años de trabajo.

El afilador felicito a Juan por los negocios tan ventajosos que a lo largo de su camino habia hacho y le convencio de que cambiar la oca por su piedra de afilar seria el mas beneficioso de todos. El oficio de afilador te proporcionara buenos ingresos a lo largo de toda tu vida. En cambio, el beneficio de esta oca, una vez comida, no te durara mas que su sabor en tu paladar. Juan, tras pensarlo unos instantes, exclamo: Que afortunado soy. Debo de haber nacido bajo una muy buena estrella. Y acepto la propuesta del afilador, asi que emprendio el ultimo tramo de su camino con la piedra de afilar.

Pero la piedra pesaba mucho, le hacia daño en la espalda y Juan avanzaba. Ademas tenia sed. Al llegar a un pozo y agacharse para beber, la pidra se le cayo al agua. Entonces, Juan se levanto de un salto y, con lagrimas en los ojos, agradecio al Señor por haberle librado de un lastre tan pesado. ! No hay bajo el sol hombre mas feliz que yo!, exclamo. Y una vez dicho esto, termino sua viaje ligero, dando saltos de alegria
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Re: Cuentos para pensar

Mensaje  Paula el Dom Abr 01, 2012 1:00 am

EL OJO DEL SOL

Ra, el rey de los dioses, sabía que su hija Hathor, cuando tenía apariencia humana, era la diosa más agraciada en virtudes. Llenaba de alegría y de encanto todos los lugares. Era la protectora de los dioses.
“El Ojo Del Sol” era el lado más negativo de la diosa Hathor. Ella adquiría muy variadas formas. Cuando se enojaba todos los dioses la temían.

Un día Ra tuvo que discutir con su hija, El Ojo Del Sol tenía muchísimos celos de los dioses que creó su padre. Éste no pudo consentir ese comportamiento tan injusto y Hathor se enfadó muchísimo y se marchó hacia Nubia, teniendo que atravesar desiertos. La diosa ya no mostraba su forma humana, tenía la apariencia de un gato salvaje o la de una leona furiosa. Cualquier criatura que se le acercase sería víctima de ella. Cazaba y mataba, vivía de ese modo.
Ra, entristeció y cayó en una profunda melancolía, hasta tal punto que “ El dios Sol” ocultó su rostro y la tierra se quedó sin luz, en una profunda oscuridad.

Yo me pregunto una cosa:

- ¡Ra! ¿Cómo pudo ocurrir tal cosa, tú, que eres el que envía la alegría al mundo y auyentas las desgracias y las penas?

Egipto estaba desconocido. Era muy cruel ver ese panorama en la tierra. ¡Qué tristeza!

Ra pidió ayuda a los dioses y le dijo a Thot, el dios más sabio, uno de mis dioses favoritos, que fuera a Nubia a convencer a Hathor para que volviera a Egipto. Thot estaba atemorizado, pues sabía que en cuanto lo viera, Hathor lo mataría. Entonces pensó que lo mejor sería adquirir la forma de un mandril para ser más insignificante.

Después de seguir los pasos de la diosa, la encontró y se acercó a ella. Thot le dió conversación haciendo referencia a Ra y recordándole que era la hija del sol, pero ella bajo la forma de gato salvaje le dijo:

- ¡Dime lo que tengas que decir y muere!

Thot comenzó a contarle una historia para distraerla y a su vez para recordarle que el rey de los dioses, Ra, su padre, siempre hacía justicia. Comenzó contándole la historia de un buitre hembra que había tenido pollitos y una gata que había tenido gatitos. Ambas mamás habían hecho un pacto y habían jurado por Ra que ninguna atacaría a las crías de la otra.
«Un día uno de los pollitos se escapó del nido en una de las ausencias de la madre, y al no saber volar fue a caer donde estaban los gatitos y les quitó un poco de comida. La madre gata sin pararse a pensar atacó al polluelo y lo hirió, después le dijo que se fuera.

El pequeñín no podía volar todavía porque era un pollito, pero le dijo a la gata:

-¡Has roto el pacto y Ra te lo hará pagar!

El polluelo murió. Su madre lo buscó y finalmente lo encontró en la otra montaña muerto. El buitre se dirigió enseguida hacia los gatitos y cuando estuvo ausente la gata, entonces los mató y se los llevó al nido como alimento para sus polluelos.
La gata se enfureció y le pidió a Ra vengar al buitre. El dios Sol decidió castigar a las dos mamás por haber roto el juramento que habían hecho en su nombre. Entonces ocurrió lo siguiente: El buitre vió a un cazador que se estaba asando una pierna para comérsela y enseguida se lanzó a por ella para llevársela a su nido como alimento, pero resulta que la carne contenía todavía brasas que estaban encendidas y éstas cayeron sobre los pollitos, muriendo éstos y sin poder hacer nada la madre por ellos.»

Thot terminó de hablar y El Ojo Del Sol se quedó pensativa y recordó lo poderoso y lo justo que era su padre. Hathor había cambiado su carácter completamente. Thot le había recordado a su padre, a su hermano Shu, a su tierra “Egipto“... Y en ese momento recordó lo mucho que los hombres la adoraban.
También el más sabio de los dioses le comentaba como estaba Egipto sin ella: en tinieblas, triste, sin alegría...
Pero cuando más confiado estaba Thot en hacerla regresar, ésta se dio cuenta de que el mandril quería disuadirla para volver a Egipto y entonces montó en cólera por haberla hecho llorar, y se enfureció de tal manera que se convirtió en una enorme leona.

Después de seguir los pasos de la diosa, la encontró y se acercó a ella. Thot le dió conversación haciendo referencia a Ra y recordándole que era la hija del sol, pero ella bajo la forma de gato salvaje le dijo:

- ¡Dime lo que tengas que decir y muere!

Thot comenzó a contarle una historia para distraerla y a su vez para recordarle que el rey de los dioses, Ra, su padre, siempre hacía justicia. Comenzó contándole la historia de un buitre hembra que había tenido pollitos y una gata que había tenido gatitos. Ambas mamás habían hecho un pacto y habían jurado por Ra que ninguna atacaría a las crías de la otra.
«Un día uno de los pollitos se escapó del nido en una de las ausencias de la madre, y al no saber volar fue a caer donde estaban los gatitos y les quitó un poco de comida. La madre gata sin pararse a pensar atacó al polluelo y lo hirió, después le dijo que se fuera.

El pequeñín no podía volar todavía porque era un pollito, pero le dijo a la gata:

-¡Has roto el pacto y Ra te lo hará pagar!

El polluelo murió. Su madre lo buscó y finalmente lo encontró en la otra montaña muerto. El buitre se dirigió enseguida hacia los gatitos y cuando estuvo ausente la gata, entonces los mató y se los llevó al nido como alimento para sus polluelos.
La gata se enfureció y le pidió a Ra vengar al buitre. El dios Sol decidió castigar a las dos mamás por haber roto el juramento que habían hecho en su nombre. Entonces ocurrió lo siguiente: El buitre vió a un cazador que se estaba asando una pierna para comérsela y enseguida se lanzó a por ella para llevársela a su nido como alimento, pero resulta que la carne contenía todavía brasas que estaban encendidas y éstas cayeron sobre los pollitos, muriendo éstos y sin poder hacer nada la madre por ellos.»

Thot terminó de hablar y El Ojo Del Sol se quedó pensativa y recordó lo poderoso y lo justo que era su padre. Hathor había cambiado su carácter completamente. Thot le había recordado a su padre, a su hermano Shu, a su tierra “Egipto“... Y en ese momento recordó lo mucho que los hombres la adoraban.
También el más sabio de los dioses le comentaba como estaba Egipto sin ella: en tinieblas, triste, sin alegría...
Pero cuando más confiado estaba Thot en hacerla regresar, ésta se dio cuenta de que el mandril quería disuadirla para volver a Egipto y entonces montó en cólera por haberla hecho llorar, y se enfureció de tal manera que se convirtió en una enorme leona.

Hathor le escuchó y comenzó a tenerle mucho más respeto al mandril.

En El-Kab, al pasar la frontera de Egipto, Hathor tomó la apariencia de un buitre, y en el siguiente pueblo volvió a cambiar de aspecto. Hasta acercarse a Tebas, allí adquirió la apariencia de un gato salvaje.
Todo Egipto estaba pendiente del regreso de su bella diosa. También estaban los enemigos de Ra, y mientras Hathor dormía, una serpiente venenosa se le acercó, pero Thot que estaba vigilante, avisó a su diosa y ésta saltó como una fiera hacia la serpiente y la mató.

Hathor recordó la historia del ratón y el león y se fue dándole las graciás a su amigo el mandril.

Al llegar a Tebas por la mañana se transformó en una bella mujer, llena de bondad y alegría, como ella era. La bella Hathor se juntó con su padre en la ciudad sagrada de Heliópolis y se dieron un fuerte abrazo. Todo Egipto saltó de alegría. Thot volvió a mostrar su apariencia normal y la diosa le reconoció.

Ra agradeció a Thot el regreso de El Ojo Del Sol y formaron una gran fiesta.

Como podéis ver, Thot tenía una gran sabiduría

(Cuentp Egipcio)
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Re: Cuentos para pensar

Mensaje  Paula el Dom Abr 01, 2012 1:01 am

Un científico, que vivía preocupado con los problemas del mundo, estaba resuelto a encontrar los medios para aminorarlos.

Pasaba días en su laboratorio en busca de respuestas para sus dudas.

Cierto día, su hijo de 7 años invadió su santuario decidido a ayudarlo a trabajar.

El científico, nervioso por la interrupción, le pidió al niño que fuese a jugar a otro lado.

Viendo que era imposible sacarlo, el padre pensó en algo que pudiese darle con el objetivo de distraer su atención.

De repente se encontró con una revista, en donde había un mapa con el mundo, justo lo que precisaba. Con unas tijeras recortó el mapa en varios pedazos y junto con un rollo de cinta se lo entregó a su hijo diciendo: como te gustan los rompecabezas, te voy a dar el mundo todo roto para que lo repares sin ayuda de nadie.

Entonces calculó que al pequeño le llevaría 10 días componer el mapa, pero no fue así. Pasadas algunas horas, escuchó la voz del niño que lo llamaba calmadamente: -Papá, papá, ya hice todo, conseguí terminarlo.

Al principio el padre no creyó en el niño. Pensó que sería imposible que, a su edad hubiera conseguido recomponer un mapa que jamás había visto antes.
Desconfiado, el científico levantó la vista de sus anotaciones con la certeza de que vería el trabajo digno de un niño.

Para su sorpresa, el mapa estaba completo. Todos los pedazos habían sido colocados en sus debidos lugares. ¿Cómo era posible? ¿Cómo el niño había sido capaz? De esta manera, el padre preguntó con asombro a su hijo:
- Hijito, tú no sabías cómo era el mundo, ¿cómo lo lograste?

- Papá, respondió el niño; yo no sabía como era el mundo, pero cuando sacaste el mapa de la revista para recortarlo, vi que del otro lado estaba la figura de un hombre. Así que di vuelta los recortes y comencé a recomponer al hombre, que sí sabía como era. Cuando conseguí arreglar al hombre, di vuelta la hoja y vi que había arreglado al mundo.
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Re: Cuentos para pensar

Mensaje  Paula el Dom Abr 01, 2012 1:01 am

TEJER JUNTOS

Juan le pide a Matilde que le enseñe a tejer. ¿A tejer? Sí, a tejer.

El secreto del tejido está en la mano del tejedor; así como el secreto de la cocina, está en la mano del cocinero.

Ella entonces tomó una aguja y le enseñó a enhebrar los puntos.

Te enseñaré a tejer el punto de arroz... Tienes que hacer así: Con la otra aguja, tomas el punto por abajo y pasas la lana por arriba, y así, uno abajo, otro arriba, hasta terminar la vuelta. En la próxima vuelta, donde pasaste la aguja por abajo, ahora por arriba, y donde pasaste la lana por arriba, ahora por abajo, un punto tras otro punto, hasta terminar la vuelta.

Matilde, con sus manos habilidosas y justas, completó sus dos vueltas y le entregó a Juan el tejido.

Éste, inseguro, entreteje sus primeros puntos trabajosamente,y con la propia inhabilidad del novato, completa sus dos vueltas y se lo entrega a su esposa.
- En el tejido, siempre la mejor vuelta, el mejor punto, es el que se está haciendo- pronostica, mientras hace sus dos vueltas, que al terminar, se lo ofrece a Juan. Y así, dos vueltas cada uno, van armando la tela. En el tejido se notan las diferencias. Las dos vueltas de Matilde ajustadas, constantes, prolijas; las dos de Juan, imprecisas y flojas. El hilado muestra las dos distintas manos, rayado horizontalmente por las diferencias.

Y así siguen tejiendo. Cada vez más preciso uno y otro; al cabo de un tiempo, las experiencias mutuas, los ajustes, se ven reflejados en lo hecho. Ambos, haciéndose responsables de su propio tejido, en la trama que les pertenece.

Con el devenir, un día Ignacio, su hijo de siete años, le pregunta:
-Papá, ¿qué es vivir?

El lo miró a los ojos, le puso suavemente su mano en el hombro, y le contestó:
-Hijo mío, vivir es tejer juntos.
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Re: Cuentos para pensar

Mensaje  Paula el Dom Abr 01, 2012 1:02 am

LIO EN LA CLASE DE LENGUA

El profesor de ciencias, Don Estudiete, había pedido a sus alumnos que estudiaran algún animal, hicieran una pequeña redacción, y contaran sus conclusiones al resto de la clase.

Unos hablaron de los perros, otros de los caballos o los peces, pero el descubrimiento más interesante fue el de la pequeña Sofía:
- He descubierto que las moscas son unas gruñonas histéricas – dijo segurísima.

Todos sonrieron, esperando que continuara. Entonces Sofía siguió contando:
- Estuve observado una mosca en mi casa durante dos horas. Cuando volaba tranquilamente, todo iba bien, pero en cuanto encontraba algún cristal, la mosca empezaba a zumbar. Siempre había creido que ese ruido lo hacían con las alas, pero no. Con los prismáticos de mi papá miré de cerca y vi que lo que hacía era gruñir y protestar: se ponía tan histérica, que era incapaz de cruzar una ventana, y se daba de golpes una y otra vez: ¡pom!, ¡pom!, ¡pom!. Si sólo hubiera mirado a la mariposa que pasaba a su lado, habría visto que había un hueco en la ventana… la mariposa incluso trató de hablarle y ayudarle, pero nada, allí seguía protestando y gruñendo.

Don Estudiete les explicó divertido que aquella forma de actuar no tenía tanto que ver con los enfados, sino que era un ejemplo de los distintos niveles de inteligencia y reflexión que tenían los animales, y acordaron llevar al día siguiente una lista con los animales ordenados por su nivel de inteligencia…

Y así fue como se armó el gran lío de la clase de ciencias, cuando un montón de papás protestaron porque sus hijos… ¡¡les habían puesto entre los menos inteligentes de los animales!! según los niños, porque no hacían más que protestar, y no escuchaban a nadie.

Y aunque Don Estudiete tuvo que hacer muchas aclaraciones y calmar unos cuantos padres, aquello sirvió para que algunos se dieran cuenta de que por muy listos que fueran, muchas veces se comportaban de forma bastante poco inteligente
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Re: Cuentos para pensar

Mensaje  Paula el Dom Abr 01, 2012 1:02 am

EL LLANTO DEL DESIERTO

En cuanto llegó a Marrakech, el misionero decidió que todas las mañanas daría un paseo por el desierto que comenzaba tras los límites de la ciudad.
En su primera caminata, vio a un hombre estirado sobre la arena, con la mano acariciando el suelo y el oído pegado a tierra.
“Es un loco”, pensó.

Pero la escena se repitió todos los días, por lo que, pasado un mes, intrigado por aquella conducta extraña, resolvió dirigirse a él. Con mucha dificultad, ya que aún no hablaba árabe con fluidez, se arrodilló a su lado y le preguntó:
- ¿Qué es lo que usted está haciendo?.
- Hago compañía al desierto, y lo consuelo por su soledad y sus lágrimas.
- No sabía que el desierto fuese capaz de llorar.
- Llora todos los días, porque sueña con volverse útil para el hombre y transformarse en un inmenso jardín, donde se puedan cultivar las flores y toda clase de plantas y cereales.
- Pues dígale al desierto que él cumple bien su misión -comentó el misionero. – Cada vez que camino por aquí, comprendo mejor la verdadera dimensión del ser humano, pues su espacio abierto me permite ver lo pequeños que somos ante Dios.
Cuando contemplo sus arenas, imagino a las millones de personas en el mundo que fueron criadas iguales, aunque no siempre el mundo sea justo con todas. Sus montañas me ayudan a meditar. Al ver el Sol naciendo en el horizonte, mi alma se llena de alegría, y me aproxima al Creador.
El misionero dejó al hombre y volvió a sus quehaceres diarios. Cual no fue su sorpresa al encontrarlo a la mañana siguiente en el mismo lugar y en la misma posición.
- ¿Ya transmitió al desierto todo lo que le dije?- preguntó.
El hombre asintió con un movimiento de cabeza.
- ¿Y aún así continúa llorando?
- Puedo escuchar cada uno de sus sollozos. Ahora él llora porque pasó miles de años pensando que era completamente inútil, desperdició todo ese tiempo blasfemando contra Dios y su destino.
- Pues explíquele que, a pesar de que el ser humano tiene una vida mucho más corta, también pasa muchos de sus días pensando que es inútil. Rara vez descubre la razón de su destino, y casi siempre considera que Dios ha sido injusto con él. Cuando llega el momento en que, finalmente, algún acontecimiento le demuestra por qué y para qué ha nacido, considera que es demasiado tarde para cambiar de vida, y continúa sufriendo. Y, al igual que el desierto, se culpa por el tiempo que perdió.
- No sé si el desierto me escuchará -dijo el hombre- El ya está acostumbrado al dolor, y no consigue ver las cosas de otra manera.
- Entonces vamos a hacer lo que yo siempre hago cuando siento que las personas han perdido la esperanza. Vamos a rezar.
Ambos se arrodillaron y rezaron; uno se giró en dirección a la Meca porque era musulmán, el otro juntó las manos en plegaria porque era católico. Cada uno rezó a su Dios, que siempre fue el mismo Dios, aunque las personas insistieran en llamarlo con nombres diferentes.

Al día siguiente, cuando el misionero retornó de su caminata matinal, el hombre ya no estaba allí En el lugar donde acostumbraba a abrazar la arena, el suelo parecía mojado, ya que había nacido una pequeña fuente. En los meses subsiguientes, esta fuente creció y los habitantes de la ciudad construyeron un pozo en torno a ella.

Los beduinos llaman al lugar “Pozo de las Lágrimas del Desierto”. Dicen que todo aquel que beba su agua conseguirá transformar el motivo de su sufrimiento en la razón de su alegría, y terminará encontrando su verdadero destino
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Re: Cuentos para pensar

Mensaje  Paula el Mar Abr 03, 2012 11:39 pm

El enano y el gigante

Cuentan de un gigante que se disponía a atravesar un río profundo y se encontró en la orilla con un pigmeo que no sabía nadar y no podía atravesar el río por su profundidad. El gigante lo cargó sobre sus hombros y se metió en el agua.
Hacia la mitad de la travesía, el pigmeo, que sobresalía casi medio metro por encima de la cabeza del gigante, alcanzó a ver, sigilosamente apostados tras la vegetación de la otra orilla, a los indios de una tribu que esperaban con sus arcos a que se acercase el gigante.
El pigmeo avisó al gigante, Este se detuvo, dio media vuelta y comenzó a deshacer la travesía. En aquel momento, una flecha disparada desde la otra orilla se hundió en el agua cerca del gigante, pero sin haber podido ya llegar hasta él. Así ocurrió con otras sucesivas flechas, mientras ambos - gigante y pigmeo - ganaban la orilla de salida sanos y salvos.
El gigante dio las gracias al pigmeo, pero éste le replicó: - "Si no me hubiese apoyado en ti, no habría podido ver más lejos que tú".

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Re: Cuentos para pensar

Mensaje  Paula el Jue Abr 05, 2012 12:27 am

El zorzalito

Salió del nido una tarde de verano, dio un vuelo con sus alas todavía poco seguras, subió a la copa de un árbol, y emitió un silbido agudo que hizo callar atento a todo el monte, y después ensayo y ensayo su canto, que le salio lleno y limpio, como el viento de la tarde entre sus hojas.

La calandria, para oír mejor, voló hasta su rama en silencio. El zorzalito, entusiasmado, había iniciado una magnifica sinfonía. La calandria creyó que ella misma nunca había escuchado un canto tan lindo en el monte.

El zorzalito termino su canción y se hizo un silencio armonioso en el monte.

Y entonces un gorrión que no entendía nada de música; exclamó bruscamente: ¡que feo queda! cuando canta hincha la garganta y parece un sapo.

Y la calandria y el jilguero, el tordo, el cardenal y todos los otros pájaros que entendían de música, no lo defendieron, no dijeron nada.

El zorzalito levanto vuelo y se perdió a lo lejos; pensando que había hecho un papelón. Y desde aquel día, ya no cantó jamás. Porque cuando el corazón le pedía que cantara se imaginaba como un sapo y el alma se le caía a los pies, amargado para siempre por aquella primera desilusión.
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Re: Cuentos para pensar

Mensaje  Paula el Miér Abr 11, 2012 7:54 am

LA MARIONETA

Esto se supone lo dice una marioneta de trapo...

Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo, y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo.

Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan.

Dormiría poco y soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz.

Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen, escucharía mientras los demás hablan, y como disfrutaría de un buen helado de chocolate...

Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando al descubierto, no solamente mi cuerpo, sino mi alma.

Dios mío, si yo tuviera un corazón.... Escribiría mi odio sobre el hielo, y esperaría a que saliera el sol.

Pintaría con un sueño de Van Gogh sobre las estrellas un poema de Benedetti, y una canción de Serrat sería la serenata que le ofrecería a la luna.

Regaría con mis lágrimas las rosas, para sentir el dolor de sus espinas, y el encarnado beso de sus pétalos...

Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida... No dejaría pasar un solo día sin decirle a la gente que quiero, que la quiero.

Convencería a cada mujer y hombre de que son mis favoritos y viviría enamorado del amor.

A los hombres les probaría cuan equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse.

A un niño le daría alas, pero dejaría que el sólo aprendiese a volar. A los viejos, a mis viejos, les enseñaría que la muerte no llega con la vejez sino con el olvido.

Tantas cosas he aprendido de ustedes los hombres.....
He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada.

He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño por vez primera el dedo de su padre, lo tiene atrapado para siempre.

He aprendido que un hombre unicamente tiene derecho de mirar a otro hombre hacia abajo, cuando ha de ayudarlo a levantarse.

Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero finalmente de mucho no habrán de servir porque cuando me guarden dentro de esta maleta, infelizmente me estaré muriendo....

No somos marionetas, así que nada de esto nos está negado.

!Disfrutémoslo!
Autor: García Márquez

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Re: Cuentos para pensar

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